Los jinetes del Apocalipsis de Sant Salvador de Polinyà

Los jinetes del Apocalipsis de Sant Salvador de Polinyà

Pinturas de San Salvador de Polinyà en el Museu Diocesà de Barcelona.
Pinturas de San Salvador de Polinyà en el Museu Diocesà de Barcelona. Foto de Pere-Joan Nogueroles

En esta entrada me detendré en la iconografía de los jinetes del Apocalipsis de Sant Salvador de Polinyà que se conservan en el Museu Diocesà de Barcelona. En el museo se exponen las pinturas del ábside, de parte del muro meridional y del intradós del arco triunfal de la iglesia de Sant Salvador de Polinyà (Polinyà del Vallès, Barcelona). Entre los temas que decoraban las paredes del templo de nave única se encuentran algunas escenas del Apocalipsis, que estaban situadas en el lado de la Epístola y cubrían la bóveda.

Recientemente se han encontrado más restos pictóricos de temática apocalíptica en la iglesia de Polinyà. En efecto, tras la última restauración del 2000, han salido a la luz otro fragmento del tetramorfo y un tercer jinete apocalíptico acompañado de las cabezas nimbadas de dos personajes, uno posiblemente alado (Alturo; Alaix, 2016, p. 48, 52).  El estado fragmentario de los restos dificulta su identificación.

Descripción de las pinturas apocalípticas

Una Maiestas Domini coronaba la composición, en la bóveda de cañón. Actualmente solo se conserva una exigua sección de la mandorla que rodeaba el trono de Cristo, del que solo resta parte de un cojín, y dos de las cuatro figuras del Tetramorfos, las correspondientes a los símbolos de Lucas y a Juan, el toro y el águila. Entre el toro y el águila y bajo la mandorla hay tres objetos que parecen pequeños edificios con cúpulas, tal vez una alusión a las siete iglesias de Asia (Kuhn 1930, p. 52; Sureda [1981]1989, p. 312).

In situ se conserva otro fragmento de la mandorla con más objetos, muy deteriorados, que también parecen edificios (Alturo; Alaix 2016, lám. 16).

Debajo de la Maiestas aparece el Cordero de pie y con siete ojos (actualmente se aprecian dos, uno encima del otro) flanqueado por dos de los cuatro jinetes apocalípticos. El Cordero sostiene entre sus patas el libro abierto con los siete sellos, con una inscripción que dice AGNUS DEI/ES[T] IMO/LATVS/PRO SALV[TE NOSTRA]. No obstante, Jesús Alturo y Tania Alaix consideran que en vez de ES[T] pone <X>PS, esto es, Cristo (Alturo; Alaix, 2016, p. 65-66). Detrás del Cordero se ven las siete lámparas (SEP/T/EM CA/ND/EL/A/B/R/A) de fuego que ardían delante del trono (Ap. 4, 5).

Escenas del Apocalipsis de San Salvador de Polinyà.
Escenas del Apocalipsis de San Salvador de Polinyà. Foto de Pere-Joan Nogueroles.

En cuanto a los jinetes, el de la izquierda es una figura nimbada y alada que se cubre con una especie de corona en forma poligonal. Este jinete porta un objeto en forma de tau. Pero, según el texto apocalíptico, hay una incongruencia entre el color del caballo y el objeto que porta. En efecto, el color del caballo es un ocre anaranjado. Sin embargo, a menos que se trate del caballo bermejo del primer jinete, el color no se corresponde con el objeto que maneja ya que este debería ser una espada.

Tampoco hay un acuerdo absoluto entre los autores que se han ocupado sobre la identidad del jinete. Por ejemplo, Puig i Cadafalch opina que es el tercer jinete y, en consecuencia, identifica el objeto como una balanza (Puig i Cadafalch 1923, p. 774; también Christe 1996, p. 68); por su parte, Sureda o Carbonell dicen que es el segundo pero señalan que su atributo es la balanza (Sureda 1981[1989], p. 312; Carbonell 2014, p. 1301).

Lamentablemente la aparición de un tercer jinete en la iglesia de Polinyà no contribuye a identificar de qué personaje se trata, puesto que no se han conservado ni el atributo que lleva ni el caballo que monta.

El otro jinete, también alado y también con corona poligonal, va acompañado de una figura que se ha perdido casi por completo. El jinete atraviesa con una lanza la cara de un personaje que forma parte de un grupo de hombres y animales situados bajo las patas del caballo. Aunque el color del caballo no parezca bayo como indica el texto de Juan, sino más bien negro, debe tratarse del jinete llamado Muerte porque la figura que le acompaña es el infierno. En efecto, la inscripción situada encima de la figura que acompaña a Muerte dice INF/ER/NO.

Como vemos, los colores de los caballos no se corresponden al texto apocalíptico a tenor de los atributos que portan sus jinetes, pero parece lógico pensar que se trate del tercer y del cuarto jinete.

Historiografía sobre la iconografía y el estilo

A continuación haremos un breve repaso a los datos más relevantes que aporta la historiografía sobre el tema. Por razones iconográficas y temáticas, algún autor ha sugerido que las pinturas de Polinyà se podían relacionar con las miniaturas de los Beatos, especialmente con el Beato de las Huelgas, aunque sin poder especificar ningún paralelismo concreto (por ejemplo Kuhn 1930, p. 52). En el caso del detalle de las siete iglesias de Asia se ha comparado con las pinturas del Panteón de San Isidoro de León (Kuhn 1930, p. 52). Por su parte, otros autores han señalado una cierta dependencia de Pedret si nos atenemos a la configuración temática apocalíptica (Dalmases; José 1986, p. 180). En el caso de los jinetes, la comparación sería pertinente.

Con referencia al estilo, no hay concordancia con los paralelismos iconográficos mencionados  -salvo el caso de San Isidoro- ya que la mayoría de los autores señalan su dependencia de corrientes pictóricas del oeste francés, aunque sin distinguirse relaciones concretas. De todas formas, la filiación francesa queda muy diluida y sin especificar en los estudios sobre este conjunto. En otros casos sí se han establecido claros vínculos con estas corrientes artísticas originadas en el Poitou. El ejemplo más emblemático, en Cataluña, es el del grupo encabezado por Sant Sadurní d’Osormort, donde la relación con la pintura poitevina se ha reconocido claramente (Fernández 2004). A nivel todavía más local, la historiografía ha puesto de relieve la similitud con las pinturas de los ábsides laterales de la cercana iglesia de Barberà. Además se han establecido vínculos estilísticos con otros dos conjuntos, Sant Vicenç de Cardona y Sant Martí Sescorts (Cook; Gudiol 1980).

Por lo que concierne a las dataciones, la cronología es controvertida ya que las pinturas de Polinyà se han situado tanto en las primeras décadas del siglo XII, en la segunda mitad y a finales de la misma centuria o, incluso, en el siglo XIII (véase Alturo; Alaix 2016, p. 49-52). Aunque se conoce la fecha de consagración de la iglesia de Polinyà, el año 1122 a cargo del obispo Oleguer de Barcelona, según algunos autores parece que la ejecución y el estilo indiquen una datación más tardía, al menos de la segunda mitad del siglo XII (Carbonell 2014). Sin embargo, en un estudio más reciente, sus autores opinan que es una obra de principios del siglo XII porque sería lógico pensar que la iglesia estuviese totalmente decorada para el acto solemne de su consagración (Alturo, Alaix 2016, p. 51-52).

Detalle con los jinetes de las pinturas del Apocalipsis de San Salvador de Polinyà.
Detalle con los jinetes de las pinturas del Apocalipsis de San Salvador de Polinyà. Foto de Pere-Joan Nogueroles
Jinetes del Apocalipsis. Paris, Bibliothèque Nationale, Latin 6(4)., f. 106r
Jinetes del Apocalipsis. Paris, Bibliothèque Nationale, Latin 6(4), f. 106r. Consultable en Gallica: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b8538814d/f217.item.r=Biblia%20Sancti%20Petri%20Rodensis

Iconografía de los jinetes del Apocalipsis

Hasta aquí se ha hecho una descripción de las pinturas apocalípticas así como un resumen de lo dicho por la historiografía sobre ellas. A continuación se intentará profundizar en algunas cuestiones iconográficas a partir de las figuras de los jinetes.

En primer lugar, debe decirse que las pinturas apocalípticas de Polinyà pertenecen a la tercera familia (Klein 1993, p. 182). Con el fin de organizar todas las representaciones apocalípticas en grupos coherentes y relacionados entre ellos, los ciclos de la imaginería apocalíptica que se conservan se han dividido en tres familias europeas, más los Beatos, familia típicamente hispana, y otro grupo heterogéneo que son creaciones independientes (Klein 1993). En cuanto a los representantes de la familia III, las características más señaladas son que muestran los candelabros, las siete iglesias de Asia, la visión del Cordero con libro y/o los cuatro jinetes (Klein 1993, p. 179); detalles que, como ya hemos visto, comparecen en Polinyà.

En ámbito catalán, el conjunto pictórico de Pedret (Klein 1993, p. 182) y el Apocalipsis de la Biblia de Rodes (Paris, Bibliothèque Nationale, Latin 6,4) también pertenecen a esta misma familia (Klein 1993, p. 180). Polinyà comparte con Pedret la presencia de los jinetes apocalípticos, aunque no se puede mencionar ningún detalle específico que indique alguna confluencia más. Además, se supone que en Pedret no se ha representado al jinete de la muerte (Pagès 2005). Más interesante es la comparación con la Biblia de Rodes porque en ella el jinete de la muerte también va acompañado por un ser demoníaco.

Sin embargo, ese detalle también lo podemos encontrar en los Beatos, como por ejemplo, en el Beato de Facundo de hacia 1047 (Madrid, Biblioteca Nacional, Ms Vitrina 14-2, fol. 135, ver online). Como he dicho, los Beatos pertenecen a una familia aparte que se ha configurado de forma totalmente independiente de las otras tres familias europeas.  Algunos de estos beatos muestran al Infierno con el cuarto jinete (Aneiros 2016, p. 30) lo que indicaría una característica iconográfica que aparece con cierta asiduidad en los manuscritos de este grupo.  Otro Beato, en este caso el de Manchester (John Rylands University Library, MS lat. 8, f. 103v), nos proporciona un término de comparación para la balanza tan característica de Polinyà.

Más interesante es la presencia de la figura demoníaca en el Beato de Girona (Girona, Archivo Capitular, ms. 7; olim 41, f. 126r). Como se sabe, el Beato de Girona, copiado en algún scriptorium leonés, tal vez en Tábara, se encontraba en la ciudad de Girona al menos desde el siglo XI ((Roura 2004, p. 17). En el Beato de Turín (Turín, Biblioteca Nazionale Universitaria, sgn. I.II.1, f. 96v), copiado en Girona teniendo como modelo el Beato de Girona, también aparece este detalle.

Como hemos visto, la personificación del Infierno como una figura parecida a un demonio es característica de los Beatos, donde aparece con cierta frecuencia (Miranda 2004, p. 106). Tal vez el Infierno de la Biblia de Rodes sea una contaminación de los Beatos, ya que, según parece, el volúmen IV de dicha biblia también se ilustró en un escritori próximo a la ciudad de Girona, probablemente en Sant Pere de Rodes (Orriols 2008, p. 208).

Por lo que se refiere a las alas de los jinetes de Polinyà, en la cripta de la catedral de Anagni (datado hacia 1215) también se ve a uno de los jinetes alados. Anagni también pertenece a la familia III. Allí se conservan los cuatro jinetes, pero solo uno de ellos es una figura alada, se trata del tercer jinete que tiene como atributo la balanza. Con todo, se considera que la figura alada es una fusión entre el demonio del cuarto jinete y el tercer jinete (Moretti 2012, p. 138, 142-143).

En cuanto al nimbo, en Anagni solo el jinete del arco va nimbado, como imagen de Cristo y símbolo de la expansión de la Iglesia y de la Encarnación (Moretti 2012, p. 138).  El jinete nimbado d’Anagni parece responder a consideraciones exegéticas (Moretti 2012, p. 138). Según Moretti, el hecho de que el primer jinete vaya nimbado tendría un valor cristológico explícito (Moretti 2012, p. 138), pero en Polinyà, donde los tres jinetes que se han conservado llevan nimbo, no parece tener el mismo sentido que en Anagni. O tal vez sí.

Las coronas de los jinetes apocalípticos es otro de los detalles característicos de estas figuras. En primer lugar porque no siguen el texto bíblico, ya que en realidad solo se da corona al primer jinete. En segundo lugar, la forma de las coronas también es significativa. Su diseño poligonal es muy singular y se parecen considerablemente a la silueta de la corona del primer jinete del Apocalipsis de Saint-Hilare-le-Grand (Poitiers), hacia 1080, aunque la figura poitevina no lleva nimbo.

En realidad, la forma de la corona tan peculiar parece distintiva de la pintura y la miniatura del oeste francés. Por ejemplo, todas las coronas del manuscrito de la Vida de Santa Radegunda (Poitiers, (Médiatheque Francois-Mitterrand, MS250) lucen dicha silueta poligonal. Es interesante estas comparaciones con las miniaturas de la Vita Radegundis porque es uno de los paralelos más invocados en el estudio de las pinturas que tienen un estilo propio del oeste francés, como son las pinturas del grupo de Osormort y las aragonesas de Bagüés y San Juan de la Peña (Fernández 2004). Conviene recordar, no obstante, que los 24 ancianos del Beato de Berlín (Berlín, Staatsbibl., theol. lat. 562, f. 38r), que pertenece a la familia III, también lucen este tipo de coronas. Este dato matizaría la filiación francesa.

Otro elemento de comparación es que en Saint-Hilaire-le-Grand el último jinete se precipita sobre un grupo de personas, como pasa en Polinyà. Detrás de él se ve una silueta en la que se ha querido reconocer a Infierno (Camus 1989, p. 126-127).

El primer jinete apocalíptico. Saint-Hilaire-le-Grand, Poitiers.
El primer jinete apocalíptico. Saint-Hilaire-le-Grand, Poitiers. Foto de Pere-Joan Nogueroles.

Por último, los meandros en perspectiva situados bajo los jinetes se parecen a los de Saint-Hilaire, pero también a los del manuscrito poitevino de Santa Radegunda, f. 43v (Carbonell 2014, p. 1302).

Finalmente, cabe decir que las pinturas apocalípticas de Saint-Hilaire-le-Grand de Poitiers se consideran de la segunda familia, así como las cercanas de Saint-Savin-sur-Gartempe, Vienne, h. 1100 (Klein 1993, p. 179), mientras que las de Polinyà, como ya he dicho, pertenecen a la tercera familia. Sin embargo, los detalles mencionados resultan cuando menos llamativos porque las pinturas de Polinyà se pueden relacionar mejor con las obras francesas citadas, al menos con Saint-Hilare, que con Pedret. Con todo, la figura del Infierno remite a la actividad de los escritorios gerundenses de inicios del siglo XII, donde se copió un Beato y se ilustró el Apocalipsis de la Biblia de Rodes.

 

 

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