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Capitel de San Pedro de la Nave Featured

Capitel de San Pedro de la Nave Capitel de San Pedro de la Nave Pere-Joan Nogueroles

Cronología: s. VII (?) ⊻ s. IX-X (?)
Procedencia:  San Pedro de la Nave, Zamora
Conservación: El Campillo, Zamora
Inscripción/epigrafía: +VBI HABRAAM OBTVLIT · ISAC · FILIVM SVVM · OLOCAVPSTVM DNO; +ALTARE
Iconografía: Abraham e Isaac están uno frente al otro y la acción se lee de derecha a izquierda, detalle que no es frecuente en la casuística sobre este tema iconográfico. La figura más masiva es Abraham, cuyo cuerpo domina el eje de la composición, mientras que la figura de Isaac crea un ángulo 60° respecto a la vertical de Abraham. Esta disposición deja un espacio suficiente entre los dos personajes para colocar el altar; tal configuración de la superficie utilizable da la sensación de que Isaac tenga las manos sobre el altar. En los espacios restantes del frente del capitel, correspondientes a los ángulos superiores, se han colocado los otros elementos distintivos de la imagen, la Dextera Dei, a la izquierda, y el carnero a la derecha. En una especia de horror vacui, en el rincón que quedaba vacío entre el carnero y el ángulo de la esquina se ha situado un elemento vegetal, con tres hojas, como flor de lis. Este elemento vegetal contribuye a equilibrar visualmente esta zona con la masa de la que surge la mano de Dios. También parece disimular una deficiencia en el extremo del capitel, que se ve acortado con un doble borde.

Datos generales

Datos generales:

Nombres alternativos:
San Pedro y San Pablo de Tunis (s. X); San Pedro de Estula (s. XIII); San Pedro de Estola (s. XV); San Pedro de la Nave (s. XVII); San Pedro de Esla (CORZO, 1986, p. 38-39).

Localización actual
La iglesia de San Pedro de la Nave se ha reconstruido en El Campillo (Zamora), a unos kilómetros más arriba de su emplazamiento original. Sus coordenadas geográficas son, p. 41° 34’ 59.70” N 5° 57’ 51.00” W.

Localización original:
La iglesia de San Pedro del Esla o de la Nave (Zamora) se encuentra actualmente en El Campillo, a unos kilómetros más arriba de su emplazamiento original.El terreno que ocupaba originalmente la iglesia fue inundado por la construcción de un embalse en los años treinta del siglo XX. El prestigio de Gómez Moreno, su “redescubridor”, influyó en su destino y el edificio fue desmontado y trasladado a un lugar resguardado. La historia del desmonte y traslado está bastante bien documentada, pero no he podido obtener las coordenadas cartográficas precisas del emplazamiento original de la iglesia, inundado por la presa de Ricobayo (véase el mapa). Es posible localizar fotos en Internet del estado de los cimientos fechadas en 2008, que sitúan el yacimientos en las siguientes coordenadas 41º 34' 57.29" N 5º 58' 58.65" W (enlace).


Mapa de Google con la localizazión original de la iglesia

Ubicación: 
El relieve del sacrificio de Isaac está labrado en la cara frontal del capitel del sudoeste del crucero, como se muestra en la planta.

Planta de San Pedro de la Nave. Fuente: Wikipedia commonsPlanta de San Pedro de la Nave. Fuente: Wikipedia commons

Contexto 
La decoración historiada de este capitel corresponde, por la morfología de la pieza y por el estilo escultórico, a las columnas y capiteles del crucero. En las caras laterales se han representado las figuras de San Pablo y San Pedro. El capitel historiado, situado enfrente, muestra la escena, también narrada en el Antiguo Testamento, de Daniel entre los leones, figurada en su cara frontal, mientras que los apóstoles San Felipe y San Tomás ocupan en los lados menores, en estricta simetría compositiva con el capitel del sacrificio.

Cronología
Se han barajado dos cronologías dispares para este edificio. Hasta comienzos del siglo XX, San Pedro de la Nave se consideraba como iglesia del siglo X, ya que la documentación más antigua que menciona el edificio data de 907 (QUADRADO, 1885a, p. 652). Gómez Moreno “redescubrió” la iglesia de San Pedro de la Nave en 1903 y la dio a conocer a nivel nacional e internacional. Ya desde el primer artículo que le dedicó, en 1906, fijó el carácter visigodo del edificio, entre 650 y 700, es decir, antes de la penetración islámica. Los razonamientos para defender la cronología de época visigoda eran varios, p. a) no veía posible la construcción del edificio bajo el dominio musulmán, b) no es posible el cotejo con las iglesias del siglo X, especialmente en lo que hace al aparejo o la tipología de los arcos de herradura, c) la decoración es asimilable a lo que se hacía en Italia en los siglos VII y VIII, con reminiscencias clásicas que se irán perdiendo en otros edificios en el transcurso de los siglos y d) la epigrafía es visigoda porque es diferente de la altomedieval. Gómez Moreno se reafirma en sus opiniones en 1927, aunque en esta ocasión matizará algunas cuestiones. Por ejemplo, considera equiparable la decoración de San Pedro de la Nave con los elementos ornamentales de San Miguel de la Escalada (León), pero concluye que ambos tienen como referente último la escultura de los siglos VI y VII. Además, en esta contribución hace de la epigrafía el argumento de más peso para adscribir la iglesia a época visigótica, es el “dato explícito” (GÓMEZ MORENO, 1927, p. 60).

A partir de entonces se ha erigido en la opinión científica más consensuada y será seguida y corroborada por autores como Camps Cazorla. Este autor introduce un argumento curioso que refuta inmediatamente; el aserto, que califica de “malicioso”, que considera que los capiteles no pertenezcan a las fases constructivas primitivas, sino a una reconstrucción medieval. Su refutación viene de la importancia que adquiere la epigrafía como sistema de datación al proporcionar el término post quem para la labra del capitel (CAMPS, [1940]1963, p. 77). Autores tan importantes como Schlunk o Palol han aceptado la adscripción cronológica que había propuesto Gómez Moreno.

La datación no fue, empero, aceptada de forma unánime. Por ejemplo, Arthur Kingsley Porter opinaba que la originalidad iconográfica de los capiteles no permite pensar en una cronología del siglo VII, sino del IX (PORTER, 1928, p. 35-6). Torres Balbás, por su parte, se inclinaba por datarla en el siglo VIII (TORRES BALBÁS 1933), mientras que Puig i Cadafalch colocaba la iglesia en el grupo premozárabe del siglo X (PUIG I CADAFALCH, 1961, p. 131). Asimismo, Camón Aznar también la consideraba una iglesia de repoblación (CAMÓN AZNAR, 1963). García Romo manifestaba ciertas dudas sobre la cronología visigoda de los capiteles de San Pedro de la Nave, aludiendo a la necesidad de definir con exactitud la tipología, si la hubiere, del capitel visigodo (GARCÍA ROMO, 1962, p. 215). Recientemente, a John Williams le resultaba chocante la proliferación de escultura historiada con temática bíblica en un área tan concreta (Zamora, Burgos, Toledo) sin paralelo en toda la Europa del siglo VII (WILLIAMS, 1993a, p. 16). La datación tradicional de San Pedro de la Nave ha sido puesta en tela de juicio, de manera sistemática, a partir de los trabajos de Caballero Zoreda, que postula resituar cronológicamente el edificio en el siglo IX, hacia 800, en época de repoblación.

Debe añadirse un hecho insólito que afectó a la morfología del edificio. En 1930 y 1932 se hizo el desmontaje, traslado y reconstrucción ideal de la iglesia y sus cimientos quedaron anegados por las aguas del embalse de Ricobayo. Este traslado imposibilita, según Godoy, cualquier aspiración de datar con precisión el edificio (GODOY, 1995, p. 330).

Material
Arenisca (finísima) de color amarillo rojizo (GÓMEZ MORENO, 1906). Caliza (DOMINGO, 2006).

Inscripciones
Tiene dos inscripciones, una está situada en el campo liso del ábaco, p. †VBI HABRAAM OBTVLIT ♥ ISAC ♥ FILIVM SVVM ♥ OLOCAVPSTVM DNO ♥. La otra se ha colocado en el campo figurado, p. †ALTARE. Según Helena Gimeno Pascual el desarrollo completo de la inscripción sería “† ubi Habra(h)am obtulit • Is(a)ac • filium suum • (h)olocâupstûm D(omi)no”(GIMENO, 2004, p. 256).

En las caras laterales también hay otras inscripciones que identifican a los personajes representados, San Pablo y San Pedro, así como al objeto que este último sostiene en las manos, p. † SCS PAVLVS ♥ APOSTOLVS, † SCS PETRVS APOSTOLVS y LIBER.

Estado de conservación
El estado de conservación es bueno. Se hizo un vaciado en yeso que se guarda en el I.E.S. María de Molina de Zamora (CASQUERO, 2004, p. 44).

Vaciado del capitel. Foto: Pere Nogueroles

Técnica
El capitel historiado está trabajado en bajorrelieve, con una técnica de talla a bisel, aunque se aprecia cierta inclinación a suavizar los bordes de las siluetas.

Historia
La primera mención documental de San Pedro de la Nave es una donación fechada en 907. En este documento, el rey Alfonso III († 910) dota al monasterio con la villa de Perdices (hoy Valdeperdices) cum suis terminis adiacentiis (SÁEZ E.; SÁEZ C., 1996, p. 70-71, doc. 9 y PESCADOR, 1988, p. 185, doc. 1). Valdeperdices ha sido dependencia de La Nave hasta el siglo XX. Esta noticia da los detalles de la advocación de la monasterio a San Pedro y San Pablo y su función como centro espiritual y refugio de peregrinos, “Deo servientium atque pauperum peregrinorum hospitio (PESCADOR, 1988, p. 184). La documentación proporciona los distintos nombres por los que se ha conocido el monasterio. En el siglo X el lugar de ubicación del cenobio se llamaba Tunis, en el siglo XIII se denomina San Pedro de Estola y, por ejemplo, en la documentación del siglo XVIII se llama San Pedro de la Naba (PESCADOR, 1988, p. 183-184). La noticia de la primera aparición documental está registrada en el Tumbo de Celanova porque, según parece, San Pedro de la Nave entra en la órbita del monasterio gallego en un momento indeterminado del siglo X y su dependencia dura hasta el siglo XIII (PESCADOR, 1988, p. 185, BARROSO; MORIN, 1997, p. 26 y CASQUERO, 2004, p. 39-40).

No se sabe ni la fecha ni los motivos por los que se convierte en priorato dependiente de San Salvador de Celanova (Orense). San Pedro de la Nave aparece en su documentación más antigua con el nombre de San Pedro de Estola. El dominio de Celanova sobre San Pedro de la Nave originará conflictos con el obispado de Zamora, y ya en 1173 tuvieron que negociar un acuerdo sobre su jurisdicción y el cobro de sus rentas (PESCADOR, 1988, p. 185). Los pleitos se suceden en el siglo XIII y se alargan hasta el siglo XV, momento en el que San Pedro de la Nave ya no es monasterio sino solamente iglesia, aunque había extendido su jurisdicción a otros pueblos cercanos, aunque la riqueza del lugar es escasa (PESCADOR, 1988, p. 188). A finales del siglo XV o inicios del XVI pasa a depender del monasterio de Nª Sra. De la Consolación de Zamora (PESCADOR, 1988, p. 189-190). San Pedro de la Nave tiene cierta importancia estratégica desde el siglo XIII hasta el siglo XIX como lugar de paso fronterizo con Portugal. Desde la orden de extinción de las comunidades religiosas en 1836 la iglesia pasa al régimen parroquial y su decadencia se acelera. En 1878, cuando la visita Garnacho sólo quedan la iglesia y siete casas con treinta habitantes (GARNACHO, 1878), y en 1903, cuando hace lo propio Gómez Moreno, quedaban “el sacristán, el maestro de escuela, un labrador y el barquero” (GÓMEZ MORENO, 1906, p. 365).

Fue Gómez Moreno quien rescató del olvido a San Pedro de la Nave. La iglesia fue declarada monumento histórico-artístico por Real Orden de fecha 22 de abril de 1912 (Gaceta de 29 de abril de 1912). En el Real Decreto-Ley de 23 de agosto de 1926 se adjudica la concesión del aprovechamiento de las aguas públicas del río Esla a la Sociedad Hispano Portuguesa de Transportes Eléctricos, “Saltos del Duero, S.A.” que comportaba la construcción de un pantano. Estas obras provocarían que la iglesia quedara anegada bajo sus aguas. Al mismo tiempo, para proteger el templo, se optó por su traslado contemplado en la cláusula 15 de dicho real decreto por la que se obligaba al concesionario de la construcción de la presa a hacerse cargo de las obras de traslado del monumento (MACHIMBARRENA, 1930, p. 93; MATEOS, 1980, p. 48).

Entre 1930 y 1932 la iglesia fue desmontada, traslada y remontada, variando la morfología que tenía en su lugar de origen, para salvarla de la inundación que produjo la construcción de la presa de Ricobayo en el Esla. Se eligió la nueva ubicación en un lugar no muy lejano del emplazamiento original, en El Campillo (Zamora). Esta circunstancia tan particular, al tiempo que ha preservado el monumento, ha privado a los estudiosos de conocer más datos sobre el yacimiento arqueológico. Aun así, en 1997 se excavó parcialmente el solar primitivo de la iglesia, aprovechando una bajada del nivel de las aguas (CABALLERO, 2004a).

Datos iconográficos

Abraham
Abraham aparece de perfil, vuelto hacia la izquierda con respecto al espectador; dirige la mirada hacia la Dextera Dei, lo cual no es difícil pues la enorme mano se encuentra a la altura de sus ojos. Su figura se ha resuelto “a la egipcia”, esto es, la cabeza y las piernas están de perfil mientras el torso se representa de frente. El rostro presenta ciertas peculiaridades, p. el ojo visible es una almendra con doble borde que simula los párpados, la barbilla, muy larga, se retrotrae y acaba en punta, carece de oreja y el pelo está trabajado como un trenzado que se dispone rodeando la cabeza desde la frente y muere en un bucle por encima del cuello. El patriarca está vestido con una prenda de difícil identificación, si es que es posible reconocer alguna indumentaria concreta. Se ha dicho que podría ser una túnica armilausa, una especie de túnica sin mangas y abierta por delante, que en el capitel de La Nave parece ceñida en la cintura por unas bandas de ropa retorcida. Es difícil precisar si debajo de esa pieza el patriarca viste una túnica con mangas, rematadas con puños, o bien lleva los brazos desnudos y luce adornos, como brazaletes, en las muñecas. Esta túnica vuelve a aparecer por la abertura de la falda, mostrando un recurso que es característico de este escultor, y es que resuelve los pliegues de los vestidos con incisiones onduladas y paralelas. Abraham alza el antebrazo derecho cuya mano empuña el cuchillo, con la punta dirigida hacia su propia cabeza, como dándose impulso. Con la mano izquierda, agarra el cabello de Isaac, de tal manera que del puño sobresale un mechón del pelo de su hijo. El brazo derecho está mejor resuelto que el izquierdo, que no solo resulta excesivamente largo en la zona del antebrazo sino que realiza una flexión imposible con la mano. La posición de los pies sugieren un movimiento de avance, como iniciando la acción del sacrificio.

Arma
El arma sacrificial se parece a un cuchillo o puñal grande y con mango.

Altar
No se puede determinar si el altar se muestra lateral o en perspectiva. Si la vista del altar es lateral, las tres columnitas podrían sugerir un altar de cinco soportes, con uno de los estípites en medio y los cuatro restantes situados en las esquinas. Tampoco se podría descartar una interpretación en perspectiva de un altar de cuatro soportes. En el canto de la mesa aparece la inscripción † ALTARE, y sobre ella está depositada la leña.

Leña
La leña está representada como un fardo atado con cuerdas por el centro, situado encima de la mesa del altar.

Isaac
Isaac tiene la cabeza en un ligero tres cuartos, tampoco presenta la oreja visible y los rasgos de la cara no se aprecian con claridad, pues justamente esta figura está dañada en la cabeza, con una fractura que va desde los ojos a la barbilla. El personaje parece suspendido del mechón por el que Abraham se sujeta con la mano. Isaac aparece vestido con una túnica corta cuyos pliegues, trazados de manera arbitraria, se forman a partir de incisiones paralelas y muy juntas. La figura está arrodillada, no sobre una superficie horizontal sino sobre el lateral inclinado del capitel, con las manos cruzadas por delante del cuerpo, lo que presumiblemente indica que están atadas. Presenta el torso frontal a partir de los hombros, mientras que las piernas están de perfil.

Carnero
El carnero está situado aprovechando el ángulo superior derecho de la cara frontal del capitel. Se ha representado de espaldas a los patriarcas, totalmente ajeno a la acción principal. Sus patas no reposan sobre el suelo sino que parece talmente suspendido en el aire, casi empalado, “a media altura delante del árbol” (SCHLUNK, 1970, p. 263). La cara y el lomo presenta una serie de incisiones triangulares que simulan el pelaje.

Arbusto
Detrás del carnero se ven unas ramas rematadas con hojas en forma de corazón que sugieren el arbusto del texto bíblico.

Intervención divina
Dextera Dei. La mano de Dios, desproporcionadamente grande, aparece en la esquina superior izquierda. La Dextera Dei muestra el dorso con la palma abierta. Pare surgir de una nube sugerida por una serie de incisiones curvas y paralelas, aprovechando el ángulo de la cara frontal del capitel, que están rematadas por unas formas onduladas que recuerdan los fruncidos de un volante. La solución empleada para representar tanto la mano como la nube recuerda los trabajos de eboraria o de metalurgia.

Contexto iconográfico inmediato
En los lados menores del capitel se representan San Pedro (lado este) y San Pablo (lado oeste). El capitel que tiene enfrente también se ha figurado con una escena veterotestamentaria, Daniel en la fosa de los leones, flanqueado por San Felipe y Santo Tomás, situados en las caras menores, lo que podría indicar algún programa iconográfico de conjunto basado en estas dos historias bíblicas y una hipotética relación con los apóstoles que rodean ambas representaciones.

Bibliografía específica

ARREDONDO, 1872; QUADRADO, 1885a, p. 653; SERRANO FATIGATI, 1900, p. 224-5; GÓMEZ MORENO, 190, p. 371-373; ANTÓN, 1906, p. 450; BERTAUX, 190, p. 219; LAMPÉREZ, 1908, p. 138-139, 160; MÉLIDA, 1911, p. 259; KING, 1924, p.55; GÓMEZ MORENO, 1927, p. 65-66; MACHIMBARRENA, 1930, p. 94; CAMPS CAZORLA, [1940]1963, p. 624-265; SCHLUNK, 1945, p. 245-246, 259; PUIG I CADAFALCH, 1961, p. 148-149; WOERDEN, 1961, p. 248, nº 193; WILLIAMS, 1963, p. 56, 60; PALOL, 1968, p. 162, 164; HUBERT, PORCHER Y VOLBACH, 1968, p. 86; SCHLUNK, 1970, p. 262-264, 266-267; EGGRY, 1971, p. 11; THIERY, 1974-79, p. 89-98; SCHLUNK Y HAUSCHILD, 1978, p. 105-106, 226; MATEOS, 1980, p. 92-4, 119; HOPPE, 1984, p. v. 1, 72-74; CORZO, 1986, p. 180-181; HOPPE, 1987, p. 68-69; PALOL, 1991, p. 393-394; SEPÚLVEDA, 1991, p. 134, 137-140; REGUERAS, 1996, p. 24, 26-27, 30-32; BARROSO; MORIN, 1997, p. 46-50, 54, 61 118; BARROSO; MORIN, 2000, p. 291-292; BASCHET, 2000, p. 81-82; BRINK, 2002, p. 150; KLEIN, 2002, p. 54; HOPPE, 2004, p. 408-413; REGUERAS, 2005, p. 100; VIDAL. 2005, p. 262-278; VIDAL, 2007, p. 23; CAYUELA, 2007; MORÁIS, 2008, p. 107; CAYUELA, 2008, p. 115; VILLALÓN, 2009, p. 17, 24, 26.

Additional Info

  • siglo iconografía: VII/IX
  • asunto: aparición, visión, Eucaristía, fe, obediencia, prueba, amenaza
  • temas asociados: Daniel en la fosa de los leones, San Pedro, San Pablo

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